desde los bosques – “León. Un paseo psicogeográfico por Madrid”.

“León. Un paseo psicogeográfico por Madrid” es un texto escrito como acto psicogeográfico, sin intención histórica o didáctica, para su lectura el 20 de febrero de 2015 en el Aleatorio Bar, con motivo de la presentación de mi libro de poesía “Quién es, quién llama” (David Coello García, LVR[ediciones, 2015).

Su grabación sonora forma parte de la pieza audiovisual creado para el espacio “Audio-Mad” de septiembre de 2015, perteneciente a Audiópolis del Centro Cultural CentroCentro – Ayuntamiento de Madrid. En esta pieza se compilan diferentes obras sonoras de mi autoría, a excepción de “León”, grabada exclusivamente para esta exposición.

Primer montaje visual: Mario Bravo Avilés
Post-producción: Miguel Balbuena Martín
Todas las obras sonoras y texto de de “León. Un paseo psicogeográfico por Madrid” son creación de David Coello García – Desde los bosques (dlb).

http://desdelosbosques.bandcamp.com/

En la noche de 20 de febrero de 2015, en la ausencia de luna, seguiremos al león, como una onda de agua en el tiempo.

Hasta el mismo tiempo tiene un comienzo. Caminaremos por una sola calle del centro de Madrid. Apenas 250 metros que une la calle de Atocha con la calle del Prado. Zanjada por las calles Cervantes o Lope de Vega, entre otras. Parte del Barrio de las Letras, habitado por turistas y bohemios de buena fortuna, pero también por borrachos y pobres, por mutilados y músicos callejeros.

La calle del León existe desde hace relativamente poco, pongamos que a mitad del siglo XVIII. Un escudo muestra a la fiera atada por una cadena a un hombre vestido del Madrid del siglo XVI. Dice la leyenda que cuando no existía tal calle y era solo un camino, cuando en días de lluvia la tierra se tornaba barro, allí mismo un indio mostraba sus dientes blancos a los madrileños, y también a un león encerrado entre barrotes por el precio de dos maravedíes, con lo que atraía a miles de habitantes, con lo que el indio se enriqueció enseñando al poderoso animal encadenado. El olor del animal, detectado por la pituitaria del caminante, solo o en familia, acercándose a este ser vivo, hijo del Dios Sol, ahora enjaulado, resignado a los golpes con palos, a los azotes robados de los niños. Con su espíritu cansado, la tremenda fiera extenuada y esclavizada, da nombre a la vía en la que debilitarse. El nombre que le hace inmortal en esta ciudad, humillado en su existencia y en el olvido.

Ese león sigue vivo, estaba vivo mucho antes de nacer, Lo que allí ocurrió hace cuatro siglos, encarna un espíritu oculto que vivía y vive mucho antes y después del principio y fin del León.

Ese camino también fue conocido como el Mentidero de los Comediantes o de los representantes, donde se reunían los de la profesión, farándula y teatreros. Por supuesto, esa energía también nos impregna en este rito: seremos ilusionistas de la historia.

Todo tiene un punto de partida. Incluso el comienzo también tiene un comienzo. Siglo III antes de cristo, los carpetanos escuchan el viento viviendo en los riscos y en los montes en el interior de Iberia. Han luchado contra Anibal y los cartagineses, las primeras sangres derramadas camino a las guerra púnicas. Quieren pasar inadvertidos. Se ocultan. Más tarde desaparecerán, rodeada de celtíberos y romanos. Y la historia olvida sus ritos y a su dios guerrero, junto al caballo, y a las diosas del agua, entre ellas Astarté, que viaja desde Fenicia. Se olvidan también vasijas y demás objetos de cerámica. Honran al toro, al igual que los romanos venideros, y al buitre, al que alimentan con los cadáveres de los guerreros. Pequeños agricultores, hippies de la mancha que apenas saben de armas … La muerte parece ser su destino seguro.

Y es la muerte y las batallas las que se adueñan de la península ibérica. La lucha pueblos germanos e iranios que atraviesan los pirineos hace que los romanos acudan a los visigodos… Carpetanos, cántabros, celtíberos… La violada Hispania es una pieza de caza.

Si hay muerte, hay vida. El pueblo visigodo se asienta dónde encuentra agua y da nombre al lugar. Así Madrid comienza a existir. “Matrice”, es la“madre de aguas”. De una gran fuente en lo que hoy se conoce como Plaza de Puerta Cerrada, surge un  arroyo, que en la bajada discurría hacia el río Manzanares, entre las dos primeras colinas en las que hubo asentamientos humanos en esta zona. La calle Segovia era un río virgen. Al menos en aquel momento de la historia. La vida renace de las aguas. Llegarían los musulmanes y pondrían una fortaleza militar a la espera de los cristianos sublevados. Pero trasladan el nombre al árabe, Mayrit, la abundancia de la madre de las aguas.

Saltamos hasta un poco más allá de nuestro león iniciático. Puede que Cervantes se cruzara con él. Sentado al lado de su ventana, oye las conversaciones de los que pasan por la calle. Hace casi esquina con el mentidero de los cómicos. Escucha y escribe. Vive el final de su vida. Se encuentra en la esquina calle León, antes calle de Francos, frente al Mentidero de los Comediantes y muy cerca de la casa de su enemigo Lope de Vega. Escribe sobre brujas y locura en la segunda parte de El Quijote. Odia a Lope y a sus seguidores. Escribe entre otros el poema El Viaje a Parnaso. El capellán y caballero de Santiago Calderón de la barca, se pasea por ahí y posiblemente se gastara los dos maravedís en mirar a los ojos al León, humillado en su celda. Apenas unos años más tarde, Quevedo y Góngora se odian en el mismo campo de batalla.

Así es el barrio de las letras. Así es este nuestro micropaís. El espíritu del León doblegado se enfurece, frente al carácter español, que se alza como una enfermedad.

Tanto estremecimiento sobrenatural debió de sentar mal a Tomás de Torquemada. Isabel hizo honor a su apellido impuesto, La católica, y dio libertad al Santo Oficio, hambriento de sangre para su Dios.

Todo poder que emanara la tierra, las aguas y el cielo serán arrasados por el fuego, por la tortura salvaje. Desde 1619 La plaza Mayor era escenario de corridas de toros, en los que, al igual que ahora, se destrozaba al animal hasta la muerte. Luego se le arrastraba hasta el matadero de Madrid por nuestra calle de El Rastro. El rastro de sangre. En la plaza Mayor se ejecuta a cientos de brujas, brujos y pecaminosos. También en la glorieta de San Bernardo (actualmente de Ruiz Jiménez) Un lugar que en aquella época estaba situado extramuros. Por este lugar discurría la pequeña muralla que en 1625 mandara construir Felipe IV, así como la puerta de Fuencarral. Cuando en 1869 se derribó la cerca y se llevó a cabo la urbanización de la zona, se pudo ver como en algunos cortes del terreno afloraba una viscosa capa de betún negro y grasiento, sin duda procedente de la combustión de los restos de cientos de cuerpos carbonizados por el fuego purificador de la Santa Inquisición. La calle del Cenicero nos recuerda a los vecinos que recogían las cenizas de las hogueras tras el traslado de los cuerpos de los ajusticiados, para venderlas en los lavaderos de las orillas del Manzanares y hacer lejía.

El agua limpia de los visigodos, la matrensis original empieza a llenarse de sangre y cenizas. La tarea de la Madre se hace cada vez más difícil.

Saltemos un par de siglos más. Vamos a 1815. Goya tantea la locura, perturbado en su silencio, desaliñado por los pasillos de la Quinta del sordo, traumatizado por lo que vio en los levantamientos contra los franceses siete años atrás. Aún oye gritos, insultos, dientes chirriantes que le acosan por haber sido galofilo. Los fusilamientos, la horca, los cuchillos, las espadas… Las brujas, las parcas, la muerte desfilan por su sueño sin razón. Esos monstruos que adquieren forma humana, que se le aparecen tras las sombras sin sonido. Trozos de cuerpos en la Puerta del Sol, en la montaña de Príncipe Pío. Decide enviar una carta reclamando como suyo el privilegio de ensalzar a la nación española frente al invasor, pintando las heroicas batallas de los rebeldes contra el tirano francés. Quizá para aliviar su conciencia, quizá para limpiar su nombre como amigo de los franceses. Quizá para dejar salir a los demonios de su cuerpo. O quizá para volver a oír de nuevo. De cualquier manera, el pedido es aprobado. Goya comienza el rito. Se enfrenta a las visiones que le atormentan.

Se ve obligado a pintar las terribles escenas, a rememorar los primeros días de mayo de 1808, las visiones tremendas a las que le empujó la curiosidad, cuando habitaba una casa sita en la esquina de la Puerta del Sol, y pidió a su jardinero , Isidoro Trucha, que le acompañara durante la noche de la masacre a observar los cuerpos de los ejecutados. “en medio de charcos de sangre vimos una porción de cadáveres, unos boca abajo, otros boca arriba, en la postura del que estando arrodillado, besa la tierra, otro con las manos levantadas al suelo, que pide venganza o tal vez misericordia”. “un personaje temeroso y se muerde los puños” y “un charco de sangre”.

Francisco de Goya pintó el fusilamiento de 45 revolucionarios en la colina de Príncipe Pío. A finales del s. XIX, Baroja, necesitado de madre, de amor, de dulzura, relata en “La busca” cómo su protagonista Manuel acude a dormir donde se juntaban las pandillas de “golfos” en las cuevas de las zonas circundantes. Al llegar y ver la violencia contagiosa del lugar, huye estremecido. Duerme cerca, y sueña “con una mujer muy blanca y muy hermosa, con unos cabellos de oro. Se acercó a la dama, muerto de frío, y ella le envolvió con sus hebras doradas y él se fue quedando en su regazo agazapado dulcemente, muy dulcemente…”. Recibió la visita de la Gran Madre. Puede ser Astarté, puede ser Isis, puede ser Bronwyn, la que renace eternamente de las aguas. Siempre virgen.

Poco más de treinta años después, el general Fanjul entra vestido de civil en el Cuartel de la Montaña de Príncipe Pío, proclama el estado de sitio y se hace fuerte con cerca de 1.700 hombres. Al día siguiente, ya sitiado y bombardeado el fuerte, murió una sexta parte de su tropa. Las explosiones, la muerte, los cuerpos destrozados. El sol se pone; tras de sí, una estela roja se enfrenta a un límite desconocido en el cielo. Parece que se abre el horizonte y, por unos segundos, se intuye la grieta que antes conocíamos y adorábamos.

En el solar que ocupó tal cuartel se inauguró, en julio de 1972, el Templo de Debod en el parque del mismo nombre, que fue un regalo del gobierno egipcio. Está situado de este a oeste, del amanecer a la puesta del sol, tal y como originariamente estaba en a las orillas del Nilo, en Nubia, al sur de Egipto. Dedicado principalmente a Amon. El que está en el aire, el oculto. Atiende las peticiones que el pueblo le hacía llegar mediante súplicas y ofrendas”, también asociado a Ra, el dios del Sol. Y también a Isis, conocida en Egipto como Ast, que significa trono, representado por el jeroglífico que portaba sobre su cabeza. La ‘Gran maga’, ‘Gran diosa madre’, ‘Reina de los dioses’, ‘Fuerza fecundadora de la naturaleza’, ‘Diosa de la maternidad y del nacimiento.

Todas estas fuerzas vuelan por las calles, el viento golpea con persistencia el candado de la jaula, hasta que se rompe. El León asoma la cabeza al exterior, y ruge sangre desde su calle.

El café del Prado abrió sus puertas haciendo esquina con la calle del León. Sus orígenes se remontan a la sexta década del siglo XIX. Alrededor de 1870 un joven Tomás Bretón tocaba allí el violín los domingos. Más tarde ingresaría en la Masonería llegando a ser Grado 33 en 1894. Poetas románticos percibieron la sombra poderosa del León. Como Gustavo Adolfo Bécquer. quién escribió allí parte de “Rimas y Leyendas”. Años más tarde, en la década de los veinte del pasado siglo, otros jóvenes como Luis Buñuel, el cual era pugilista aficionado, entrenaba cuando estuvo en la Residencia de Estudiantes, donde se le conocía como “El León de Calanda“. O Federico García Lorca, Ambos hicieron del café del Prado su lugar de encuentro. Lorca decía esto en un poema de “Poeta en Nueva York”:

Pero yo he de buscar por los rincones

tu alma tibia sin ti que no te entiende,

con el dolor de Apolo detenido

con que he roto la máscara que llevas.

Allí, león, allí furia del cielo,

te dejaré pacer en mis mejillas;

allí, caballo azul de mi locura,

pulso de nebulosa y minutero,

he de buscar las piedras de alacranes

y los vestidos de tu madre niña,

llanto de media noche y paño roto

que quitó luna de la sien del muerto.

Más debajo de Cibeles y Neptuno se encuentra Atocha, que viene de árabe “Atochar” o “campo de Esparto”. Una tierra nombrada por los musulmanes en la conquista. En la batalla, la sangre llama a la sangre. En la reconquista de Madrid en 1083, la virgen negra de Atocha ayuda a los cristianos, según la leyenda. El 11 de marzo de 2004 explotan siete bombas en vagones de distintos trenes de cercanías situados en la estación de tren de Atocha y en sus cercanías, en una serie de atentados terroristas llevados a cabo por una célula terrorista yihadista.

Los gritos, los cuerpos despedazados, los fusilamientos, las ejecuciones… Ríos de sangre corren por esta ciudad. Es fácil imaginar cómo caían por la calle Mayor, como los cuerpos arrastrados hasta los límites del puente de Segovia. Empapaban la tierra y goteaban sobre las corrientes subterráneas que van a llorar a la Madre antigua. El león humillado, enjaulado, al igual que Atalanta e Hipómenes transformados en leones y castigados por Zeus a custodiar el carro de Cibeles, por sus actos impúdicos. Atalanta era la gran cazadora del grupo de la diosa Diana, que antes de ser expulsada por demostrar su poder, era una Diosa Madre. La madre amenaza al padre. Es la locura de poder la que hace que nos riamos de las diosas, de los dioses, del león. El 23 de marzo de 1860, el ejército español consiguió una gran victoria en la Batalla de Wad-Ras, en la Guerra de África, tomándose unos cañones al enemigo. Tales cañones se entregaron a Ponciano para hacer los leones del Congreso siendo fundidos en la Real Fábrica de Artillería de Sevilla en el año 1865. Fueron terminados con el agrado y alabanza generales, salvo de un grupo de diputados que empezó a criticar el origen militar y guerrero del bronce. ¿Es esto otra broma más?

No sabemos si fue Dios o algún dios español sangriento y loco que nos gobierna desde las resonancias más antiguas de nuestro interior. ¿A quién pagar tributo por ello? ¿Qué entidad se resarce en las cuevas, en las torres de cada iglesia, de cada alto edificio?

Esto también es Madrid. También es España. Muerte y muerte. La Madre llora sangre recibiendo ríos de sangre de sus hijos. Llena de rabia salta en los bosques disparando flechas, incapaz de cuidar de la naturaleza. El agua sigue fluyendo. La sangre palpita en las lindes de la piel y de la tierra. Nos quedamos en humanos locos aspirando a dioses que doblegan dioses. Corre la sangre desde la humillación y cae en el río. Desde El matadero y cae en el Río. Desde la Catedral de la Almudena, de la antes Ana, por la tierra de los musulmanes, de los romanos, de los visigodos, de los carpetanos. Y cae en el río.

Es el azufre, es el sol subterráneo que guía al agua hasta la madre. La victoria del león sobre el toro lunar, el toro lunático, la locura del mal; es la victoria del día sobre la noche, la de la luz sobre las tinieblas y la del bien sobre el mal. Roguemos al Señor: Renace, León, renace de las aguas.

Triadæ Magazine

Me congratulo estupendamente en comunicaros que han publicado en la revista digital trilingüe de poesia Triadæ Magazine, dos poemas de “Nueva heráldica”, inédito absoluto.

Me hace ilusión porque lo hacen dos poetas y traductoras por puro amor al arte, sin publicidad ni apoyo económico, y creo que ambas tienen buen criterio. Se suma que en la revista sale gente estupenda de la escritura, fotografía y de la ilustración. Y es gratis.

El enlace para acceder y descargar la publicación es: http://issuu.com/triadamagazine/docs/triad___magazine_-_n3_-_junio_2015/1

También podréis acceder a ella desde el blog de la revista y de su página de Facebook.
Espero que os guste.
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atthis

El pasado 9 de mayo, Atthis tocamos en el Café Molar presentando “Sentimiento oceánico”, primera referencia en cassette que editamos, y fue un gusto tratar con gente tan simpática como los habitantes cuasi perpetuos del Molar. Me aventuré a hacer doblete, ya que también toqué como dlb, con un nuevo tema y retorciendo otros dos anteriores… Lo dicho, un placer.

Aquí se puede escuchar y adquirir “Sentimiento oceánico” —> http://atthis.bandcamp.com/releases

cartel atthis dlb 9 mayo 2015“and i say to you someone will remember us
in time to come”

safo, fragment 147 for atthis

atthis somos:

raquel martínez muñoz: piano, monotron delay
desde los bosques (dlb): programación, live

“sentimiento oceánico” fue grabado, mezclado y masterizado por pablo mateos en enero de 2015, excepto “coda” y “nómbrame”, por dlb en abril de 2015

diseñado por elena iglesias serna

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Kleine Kätze

Kleine Kätze somos Narcoléptica y dlb, en un proyecto sonoro de improvisación absoluta, destinado a rendir culto a la diosa Bastet, tal y como sucedía en las primaveras de Bast, en el antiguo Egipto.
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Grabado en la Residencia Artística Linneo en diciembre de 2014.
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Desde los bosques – dlb desdelosbosques.bandcamp.com
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Cassettes disponibles en kleinekatzesound@gmail.com
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“Recogí mechones de su suave pelo. Los quemé al atardecer. Enterré las cenizas en las raíces de una frondosa enredadera. Ella crece, él crece. Conmigo. Juntos”.
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“Quién es, quién llama” en el Aleatorio Bar

La presentación de “Quién es, quién llama” en el Aleatorio Bar fue estupenda para mí, me lo pasé muy bien y di rienda suelta al ejercicio psicogeográfico que escribí para la ocasión. mi intención es, en breve, ponerlo a vuestra disposición en el bandcamp, con la ambientación sonora que hice, al igual que el texto.

aleatorio

Foto neblinosa a cargo de Rodrigo Zoográfico.

Os informo de que el libro está disponible en la librería digital de LVR[ediciones: http://www.librerialvr.com/

Muchas gracias a tod@s los que vinisteis, espero que disfrutéis de esta humilde obra🙂

Presentación de “Quién es, quién llama”

El pasado viernes 6 de febrero hicimos en la librería Antonio Machado la presentación de “Quién es, quién llama” con todo rigor, solemnidad y absurdez controlada que el acto requería. Acompañado de mi querida Pilar Barrios, autora del precioso prólogo ilustrado, y de José Naveiras, editor de LVR[ediciones, disertamos sobre de qué va este libro de poesía, el cual podéis adquirir en la misma librería, también en Arrebato Libros, o en la recién estrenada librería online http://www.librerialvr.com

Gracias infinitas a tod@s los que vinisteis y nos acompañasteis en ese ratito de existencia desafiante a la “normalidad”.

Os propongo una nueva cita: el próximo viernes 20 de febrero a las 21h haremos nueva “presentación”, pero muy diferente. Estoy ideando un acto de psicogeografía relacionado de manera íntima con “Quién es, quién llama”, en el que invocaremos al León y esperaremos a La que Renace de las Aguas.

Será en el Aleatorio Bar (Calle Ruiz, 7), y como bien apuntan, la entrada es de cero euros.

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